Una ráfaga de talento: Clau Cuentacuentos

Por Angie Huizar

Danos una pequeña biografía de tu persona: Soy Claudia, prefiero que me digan Clau, tengo 30 años, originaria de la Ciudad de México. Soy mamá, actriz, titiritera, y cuentacuentos, narradora oral y promotora de lectura. Mi formación artística siempre ha sido en la UNAM desde Prepa 8, y actualmente en la Unidad de Vinculación Artística Tlatelolco. Tengo escuela narrativa de grandes personajes, cómo Beatriz Falero, Marcela Romero, Aldo Méndez, Emilio Lomé, Cucha del Águila, entre otros, y de Kamishibai de Sakiko Tokio, María Teresa Farfán.

¿Cuándo descubres que quieres ser artista?

Tanto como querer ser artista yo creo que nunca, más bien haces el intento de crear arte, yo me di cuenta muy pequeña que amaba el teatro, alguna vez a mis 5 años acudí al teatro por parte de mi escuela, recuerdo que vimos el Mago de Oz, y aunque presté atención a la obra, para mí lo significativo estaba en las luces y telones que cambiaban, en esa magia que da una verdadera interpretación del personaje, para mí en ese momento estábamos en un bosque, no en un teatro y la atmósfera se sumaba cada vez más a esa historia. Ese día yo pensé: “quiero estar ahí, en el escenario”.

La duela hasta ahora es un material que provoca en mí una reacción de emoción, y desde ahí, lo tuve en mente siempre, escribía cuentos de muy pequeña, e incluso llegué a pintar, aunque mis pinturas siempre fueron muy abstractas, pero fue en la secundaria que me tocó montar mi primer obra, y fui directora de escena y actriz. Harté a mis compañeros, yo lo quería todo muy profesional, después entré a mi casa, Prepa 8, y conocí a mi primer profesor de teatro formal, Gerardo Servin, lo conocí unos meses antes de entrar a la prepa, en esas visitas que das para conocer los planteles, ese día yo entré al auditorio y vi un ensayo de una obra y a él dirigiendo, entonces le pedí informes y le prometí que yo iba a regresar como alumna y así fue, pasé mi examen y me quedé en la Prepa 8 y ahí volví a pisar un escenario y mi alma vibró y de ahí para acá ya no pude parar.

¿Qué problemáticas enfrentas en tu carrera?

Pues primeramente que dedicarte al arte es muchas veces menospreciado, mis papás dudaban que viviera de esto y casi siempre esperan que estudies, medicina, derecho; no las menosprecio pues cada cosa tiene su razón de ser, pero hay personas que no somos para eso, otra dificultad son las pocas escuelas de arte oficiales que hay y los pocos cupos que tienen, afortunadamente ya existen las escuelas de arte emergentes, talleres, pero siempre debe haber una responsabilidad ética de lo que estás aprendiendo, de lo que estás enseñando, porqué entonces haces un contagiadero de mala técnica, de falso amor al arte real.

Platica tu experiencia dentro del medio y tú mayor logro o felicidad.

Pues a mí me costó mucho decidirme que era esto lo que me hacía vivir, no eran dudas, más bien era valor, como mamá, como ama de casa, me costó mucho volver a retomar mi ser creativo, el volver a pararme con firmeza ante el público, siempre tuve amigos talentosos y entonces minaba mi propio talento, creyendo que nunca sería como ellos, y estaba en lo cierto, nunca sería como ellos por qué yo soy yo. Tuvo que pasar una serie de cosas, muchas clases, para encontrarme a mi primero y de ahí empezar a ser todo lo demás, a veces la gente cree que la actuación es solo fingir ser otro y no es así, incluye todo un proceso dentro tuyo, todo un proceso de investigación, de creación de tu personaje. Y claro hay cosas que son más sencillas pero nunca menos importantes. De los últimos logros y que me cayó en cuenta después de un tiempo fue que participé en el montaje, producción y guión de una obra con técnica de teatro físico bajo la tutoría de Yuriria Fanjul, cuando leí los programas de mano y decía escrita producida y actuada por (mí) fue como un balde de agua porqué el proceso fue tan limpio que no lo sentí pero fuimos muy capaces y se dio.

Otra felicidad fue grabar para la Fonoteca Mexicana de cuentacuentos, bajo la dirección del maestro Marconio, me emociona en exceso, que tú voz quede plasmada y exista un registro de ello, dónde las personas puedan ver tu trabajo.

Una anécdota donde le hayas (o sientas que le hayas) cambiado la vida a alguien.

Cómo artista, bueno pues yo trabajo llevando lectura a niños, por lo regular siempre les cuentan cosas felices, cuentos infantiles, y yo soy de compartir cosas distintas, poemas, a veces veo sus caritas y los has hecho pensar, los tocaste, sus ojitos lo reflejan y entonces después se acercan para preguntarte qué poema era, o darte las gracias y eso es una de las mejores cosas que me han pasado y afortunadamente no ha sido solo una vez.

Platícame de los proyectos que tienes en puerta.

Pues tengo pendiente el estreno de mi obra de títeres, pero me quedé sin elenco ya que mi compañero anda de gira, y el siguiente es que próximamente viajo a Los Mochis a mi primer festival internacional de narración oral.

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