“Avengers: Endgame”: Los héroes más poderosos de Marvel desafían al fracaso

Por Luis Soto @GaiderAbdul

Recuerdo en el estreno de Avengers (2012) estar en el cine y gritar, ¡Thanos!, cuando apareció la cabeza morada del villano en la escena post-créditos. Nadie entendía. Sólo yo, entre el público, sabía quién era Thanos, qué quería y qué significaba para el mundo de los cómics y el cine.

Hoy, siete años más tarde, veo a mí al rededor: hombres y mujeres pasan con una playera del guantelete del infinito. Todos saben quién es Thanos, qué quiere y por qué es tan buen villano. La percepción de estos personajes ha cambiado y nos ha dicho lo que los lectores de cómics siempre supimos: son maravillosos.

Avengers: Endgame culmina no sólo la búsqueda de Thanos por las gemas del infinito, también, una trama que logró unir más películas y personajes que ninguna saga en la historia del Séptimo Arte.

Después de ver Infinity War, parecía muy difícil que Endgame superara las expectativas puestas en ella, pero lo ha logrado. Por primera vez en muchos años estoy muy feliz de que nos hayan alimentado con tanta expectativa y que haya sido imposible adivinar la trama central de la película.

En un género que parece ya habernos mostrado todo, Endgame es una película muy diferente, inteligente y con una mística entre personajes que logra divertir, alegrar, emocionar y entristecer al espectador. Sabe exactamente qué querías y qué esperabas de ella, pero elige deliberadamente no dártelo en pos de entregarte lo que no sabías que necesitabas.

La verdadera grandeza de Endgame es enfrentar a nuestros héroes con el fracaso, con las consecuencias de haber perdido y cómo lidiar con ellas.

Saca a nuestros héroes de su zona de confort. Se ven frágiles, rotos, tristes, débiles y desesperados. Atrás quedan las armaduras y los escudos sin manchas, vemos a personajes que han sufrido más de lo que pensábamos.

Muestra las facetas con las que cada uno de nosotros nos enfrentamos al fallar día a día: negando, evadiendo, haciéndonos daño y, en ocasiones, enfrentándolo.

Pero no para arreglarlo.

No para regresar a que todo sea como antes, porque después de fallar, nada puede ser como antes. Y eso no quiere decir que no pueda ser mejor.

Tal vez habría sido más seguro ir por la cabeza, pero Endgame decidió ir por nuestro corazón.

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